La debilidad del ego 7
abril 8th, 2009 by
Patricia y Gustavo
Todo es energía organizada; el ESPÍRITU no es una excepción. La Fuente es energía organizada y consciente, a una escala inimaginable. En su continuo juego para conocerse a sí misma, se fragmentó. Estas particiones son análogas a pensamientos inmensos (o planos de realidad) que interactúan entre sí. No poseen ni nombres ni formas que ustedes sean capaces de reconocer y, sin embargo, están conscientes de sí mismas, como parte de la Fuente y, también de sí mismas, siendo ellas mismas.
Imagínense muchos baldes de agua suspendidos en el agua; y que toda el agua sea consciente. El agua en un balde sabe que continuamente está intercambiándose con el agua que está afuera; sin embargo, en virtud del hecho de estar contenida, es consciente de sí misma como distinta del agua que está afuera. Por supuesto que los baldes son imaginarios pero son análogos a los campos que apoyan la energía; y el agua es análoga a la energía que los llena. Algunos campos son gigantescos –como por ejemplo, los campos planetarios o solares; y otros son diminutos en comparación, como el campo de un átomo; pero todos ellos contienen, y se nutren de, la energía de la Fuente.
En adición a su interactuar entre los campos, esta energía consciente se fracciona también mediante la característica de la frecuencia. Piensen en el teclado de un piano. Todas las notas individualmente están hechas de la misma cosa básica, vibraciones de cuerdas, pero cada nota, a su vez, implica y contiene todas las armónicas y sub-armónicas (las notas en la misma posición relativa, en las octavas superiores e inferiores). La Fuente se fracciona a sí misma, de maneras que son imposibles de describir, en estados de energía que reconocen su unidad y que a la vez son conscientes de otros estados de energía que conforman el todo. Cada estado de energía crea sub-armónicas de sí mismo, cada uno de las cuales, a su vez, está consciente de las sub-armónicas de los demás estados de energía. Así pues, el Espíritu de todas las frecuencias se conoce a sí mismo como la energía de la Fuente que es pura, juguetona y creadora.
Tomado de Stubbs, Tony, (Canalizando a Seraphis) “Un manual para la ascensión”. Traducción libre y gratuita al Español por Enita Zirnis y Ramiro Franco. Versión libre, 1993.
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(…) Cada energía de amor y plenitud que se genera se potencia exponencialmente y en el plano espiritual se la admite como justa y necesaria. Aquel que suele vibrar en armonía es una persona que maneja códigos elevados de convivencia y es, a su manera y medida, una suerte de facilitador porque también ayuda a sus semejantes a que la vida les resulte más liviana y placentera. Por lo tanto, entre todos se genera una especie de “cadena espiritual”, que puede engendrar una sociedad mejor.
“La verdad es una tierra sin senderos. El hombre no puede acercarse a ella a través de ninguna organización, de ninguna secta, dogma, sacerdote o ritual, ni a través de algún conocimiento filosófico o técnica psicológica. Tiene que encontrarla a través del espejo de las relaciones, a través de los contenidos de su propia mente, de la observación y no a través del análisis intelectual o la disección introspectiva. El hombre ha construido en sí mismo imágenes como una valla de seguridad -religiosas, políticas, personales. Estas se manifiestan en forma de símbolos, ideas, creencias.
“‘No he venido a ser servido, sino a servir’. Coincido con esa frase. La vida tiene que tener un significado y eso pasa por servir a otros. En general, tienes que tener una visión del mundo que quieres crear. Como persona, no sólo debo vivir mi vida como persona individual, sino contribuir a un nuevo mundo, a un mundo mejor. Tienes que visualizar todas las cosas que quieras que sucedan y, luego, ¡trabaja por ellas! En mi caso ha sido hacer cosas para otros. Mi mayor desafío ha sido intentar cambiar las formas de pensar. La gente, a medida que crece, va tejiendo su mentalidad de una determinada manera. El problema es que lo hacen de una forma muy poco flexible y cuando aparece una nueva idea no quieren modificarla. La gente rechaza cambiar su mentalidad. Hoy muchos creen que el mundo es plano. Y alguien, yo, les digo: ‘No. Es redondo’. Pues me pueden llamar loco”.
Rumi describió el camino que llevaba a la unidad con Dios de la siguiente manera:
“La principal preocupación de todas las mitologías, ceremoniales, sistemas éticos y organizaciones sociales de las sociedades agrícolas ha sido suprimir las manifestaciones de individualismo, y generalmente se ha conseguido obligando o persuadiendo a la gente a identificarse, no con sus propios intereses, intuiciones o formas de experiencia sino con los arquetipos de comportamiento y sistemas de sentimiento desarrollados y mantenidos en el dominio público.