Educación – 3
February 1st, 2010 by
Patricia y Gustavo
No sé si alguna vez se habrá preguntado cómo debería ser un espíritu bien formado. ¿Debería ser simplemente alguien capaz de retener lo que lee y tiene una correcta memorización? Esto es algo que un cerebro electrónico hace maravillosamente bien. Al igual que el cerebro humano, soluciona a velocidades sorprendentes cualquier cálculo que se le plantee. ¿Es un espíritu bien formado el que repite como un gramófono todo lo que le hemos inculcado? Pues así se nos educa ¿no es cierto? Los alumnos aprenden hechos, fechas, para poder repetirlas una vez al año cuando llegan los exámenes. ¿Se puede decir que es esn esto en loq eu consiste la cultura de un espíritu bien formado? Si el niño siente que sealmente se ocupan de él, que se le cuida adecuadamente, que se le proporciona tranquilidad, entonces respeta y escucha a sus mayores porque tiene una completa confianza en ellos. Está en paz con lo que se le dice. Por ello, hay que abrirle las puertas que le hagan perder el miedo.
Tomado de Krishnamurti: “Sobre la educación”, Kairós, 2009.
Jiddu Krishnamurti (Madanapalle, India, 12 de mayo de 1895 – Ojai, Estados Unidos, 17 de febrero de 1986). Renombrado filósofo, educador y maestro espiritual, sus conferencias y escritos han inspirado a millones de personas. Este libro es el resultado de las charlas y diálogos que mantuvo con estudiantes y profesores de Rishi Valley y Rajghat, en la India.
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February 1st, 2010 at 12:07 pm
Jiddu Krishnamurti y las Organizaciones.
“Quizás recuerden ustedes la historia de cómo el diablo y un amigo suyo estaban paseando por la calle cuando vieron delante de ellos a un hombre que levantaba algo del suelo y, después de mirarlo, se lo guardaba en el bolsillo. El amigo preguntó al diablo:
“¿Qué recogió ese hombre?” “Recogió un trozo de la Verdad”, contestó el diablo. “Ese es muy mal negocio para ti, entonces”, dijo su amigo. “Oh, no, en absoluto”, replicó el diablo, “voy a dejar que la organice”.
Yo sostengo que la Verdad es una tierra sin caminos, y no es posible acercarse a ella por ningún sendero, por ninguna religión, por ninguna secta. Ese es mi punto de vista y me adhiero a él absoluta e incondicionalmente. La Verdad, al ser ilimitada, incondicionada, inabordable por ningún camino, no puede ser organizada; ni puede formarse organización alguna para conducir o forzar a la gente a lo largo de algún sendero en particular. Si desde el principio entienden eso, entonces verán cuan imposible es organizar una creencia. Una creencia es un asunto puramente individual, y no pueden ni deben organizarla. Si lo hacen, se torna en algo muerto, cristalizado; se convierte en un credo, una secta, una religión que ha de imponerse a los demás. Esto es lo que todo el mundo trata de hacer. La Verdad se empequeñece y se transforma en un juguete para los débiles, para los que están sólo momentáneamente descontentos. La Verdad no puede rebajarse, es más bien el individuo quien debe hacer el esfuerzo de elevarse hacia ella.
Ustedes no pueden traer la cumbre de la montaña al valle. Si quieren llegar a la cima de la montaña, tienen que atravesar el valle y trepar por las cuestas sin temor a los peligrosos precipicios. Tienen que ascender hacia la Verdad, esta no puede “descender” ni organizarse para ustedes. El interés en las ideas es sostenido principalmente por las organizaciones, pero las organizaciones sólo despiertan el interés desde afuera.
Fragmento del discurso de disolución de la La Orden de la Estrella de Oriente. (2 de Agosto de 1929)
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